
Sus beneficios se podrían resumir en los siguientes:
Activan los dos hemisferios cerebrales para que la persona pueda activar todos sus recursos a la hora de superar el trauma.
Al mismo tiempo, integran los dos hemisferios y activan las áreas del cortex con el fin de liberar emociones que han quedado reprimidas en el pasado.
Consiguen que la persona pueda observar el trauma desde fuera, examine sus emociones negativas y las trabaje para conseguir la solución que desea.
Transforman las creencias limitantes que nos impiden avanzar para conseguir los objetivos que deseamos en creencias potenciadoras.
Una de las mayores ventajas de las TIC® es que se pueden combinar con cualquier método psicoterapéutico.
Las Técnicas de Integración Cerebral TIC® promueven o reactivan esta función básica de Integración, favoreciendo o desencadenando la recuperación del organismo de las distintas patologías en que se manifiesta la falta de Integración cerebral.
Las Técnicas de Integración Cerebral® se explican por el modelo de la integración hemisférica, basados en las experiencias del Dr. Bessel van der Kolk (1996), neurofisiólogo holandés, quien encontró que los traumas producen un desequilibrio en la sincronía de ambos hemisferios cerebrales, con una marcada lateralización derecha, al corregir la desincronización hemisférica logramos corregir la perturbación en forma veloz y duradera.
En todas las Técnicas de Integración Cerebral® el cambio en la simetría hemisférica, como respuesta al tratamiento, es demostrable a través de un mapeo cerebral computarizado, efectuado antes y después de la sesión.
Con estas técnicas nos adentramos en un terreno hasta ahora desconocido, es un paradigma totalmente novedoso, a través del cual encontramos una manera de modificar la sintomatología psíquica, por medio de la estimulación del sistema nervioso central y los cambios producidos en su neurofisiología.
Los resultados son de una considerable abreviación del proceso terapéutico.
Podemos tratar con éxito una gran gama de patologías y brindar alivio o curación de manera veloz y duradera. A diferencia de otras terapias, no se necesitan meses o años para tratar, por ejemplo, un trauma, ya que se trabaja rápida y eficazmente en pocas sesiones… a veces en pocos minutos.
La posibilidad de desensibilizar, traumas y conductas disfuncionales en forma veloz, eficaz y duradera, sin necesidad de un trabajo arduo ni por parte del paciente ni por parte del terapeuta, posibilita abreviar la duración y el costo de los tratamientos en forma considerable. Esto es también válido para la comparación de los resultados que se logran, de modo que no sólo obtenemos velocidad, sino también logramos una modificación apreciable o una curación definitiva de la sintomatología perturbadora, motivo de consulta.
La velocidad del cambio que se produce en el sujeto es tal, que se da con frecuencia un curioso fenómeno de incredulidad ante el mismo. Manifiestan no poder creer, y a veces ni siquiera pueden evocar la emoción que una fobia de años de duración les generaba hasta hacía pocos minutos (5), y descreen que los síntomas hayan desaparecido en tan corto tiempo de trabajo, la mayoría de las veces menos de una hora.
En el momento en que la compleja maquinaria cerebral deja de funcionar integradamente, comienza a dar fallos que se manifiestan en trastornos y patologías.
¿Por qué trabajar con TIC® Técnicas de Integración Cerebral en lugar de otras terapias más convencionales?
Son suficientes sólo unas pocas sesiones para que el paciente pueda emitir un juicio sobre si está satisfecho con las técnicas o no, sobre si desea continuar o abandonar, al contrario que en otras terapias más convencionales utilizadas de forma aislada en que deben pasar meses para percibir el beneficio terapéutico.
¿Cómo es un tratamiento TIC®?
Se pide al paciente que focalice su atención en un “Campo del Pensamiento” (sentimiento, sensación, situación o creencia) donde reside una “Perturbación” (malestar) y se le pregunta, entre otras cosas, qué es lo que le perturba y cuánto le perturba.
Se aplican estimulaciones lumínicas indoloras siguiendo un protocolo específico para conseguir modificar las conexiones y activación de distintas estructuras encefálicas, eliminando el malestar (“Perturbación”) asociado a este “Campo del Pensamiento” (sentimiento, sensación, situación o creencia).
Las TIC® combinadas con Técnicas Energéticas, permiten que la eficiencia terapéutica sea inmejorable consiguiendo una notable reducción para el paciente del tiempo-sufrimiento y del tiempo-dinero.
Un aspecto de una única “perturbación” ligada a un único “Campo del Pensamiento” puede ser resuelta en cuestión de segundos o minutos.
TÉCNICA DEL OJO POR VEZ® Y GAFAS HEMISFÉRICAS®:

Consiste en unas gafas especialmente diseñadas que permiten activar separadamente (y por turno) los hemisferios cerebrales, de modo que el sujeto puede “ver” dos puntos de vista propios y diferentes respecto a un mismo tema.. Si bien nos imaginamos a nosotros mismos con un cerebro, funcionalmente tenemos dos, uno izquierdo y uno derecho. Existen sin duda considerables funciones comunes a ambos hemisferios, pero también existen diferencias considerables.
Para la mayoría uno u otro lado serán dominantes y, a grandes rasgos, determinarán cómo ven y experimentan el mundo. Cuanto más dominante sea un lado sobre el otro, tanto más inclina nuestras percepciones y determina nuestra conducta. Siempre usamos ambos lados de nuestro cerebro, cambiando permanentemente en un ida y vuelta, para obtener los mejores beneficios de ambos hemisferios. Pero en ocasiones nos quedamos “ pegados” a un lado, incapaces de conectarnos con el lado más útil para esa ocasión. En general, esto se debe al estrés. Y es el estrés – o el trauma – que limita nuestra capacidad de tener un acceso inmediato a los recursos que poseemos.
A medida que el tema es observado varias veces en forma alternada y secuencial, con los distintos hemisferios, estos se van integrando en sus percepciones, bajando la intensidad de la perturbación hasta desaparecer como por “arte de magia”… y “el problema” deja de serlo. Esto permite desensibilizar cualquier situación que produzca ansiedad o miedo inapropiado.
F. Schiffer MD. comenzó a usar los anteojos dentro de una terapia estructurada psicodinámica. Nosotros (Solvey y Solvey-2000), desarrollamos el sistema de ir cambiando los anteojos y aplicar un gradiente, crecientemente desensibilizante, durante todo el proceso terapéutico y dentro de un esquema cognitivo, hasta lograr en poco tiempo, como dijimos a veces en pocos minutos, la desensibilización del tema.

El método “Un Ojo Por Vez”, desarrollado en 2000 por los canadienses Autrey Cook, PhD. y Richard Bradshaw, Phd., consiste en observar el problema a resolver con un solo ojo alternadamente (se tapa el otro), activando también los hemisferios cerebrales por separado. Se pueden buscar dos cosas:
Superar el shock para desensibilizar el trauma
1.- El “shock” o incredulidad acerca de lo ocurrido, habitual en situaciones altamente traumáticas. Su resolución es la única manera de poner en marcha la desensibilización del trauma. A menudo se observa que con uno de los hemisferios la persona “cree” lo que le ha pasado, pero con el otro “no lo puede creer”. Es decir, lo sabe con el cerebro pero lo niega el corazón. Su discurso está plagado de “no lo puedo creer”, “¡es imposible!”, “me voy a despertar y todo habrá sido un sueño”, etc.
El Tiempo no importa si no superamos el Estrés Agudo o el Shock.
Mientras esta incredulidad persista, no importa cuanto tiempo haya pasado desde el hecho, es imposible la elaboración y la integración en la vida del sujeto de las consecuencias de la situación. Es como si no existiera el tiempo. Resolviendo la incredulidad, en poco tiempo de trabajo se logran resolver situaciones que podrían llevar años congeladas y perturbando.
Un cerebro traumatizado es un cerebro entumecido, desligado de la realidad.
El cerebro en estado de estrés libera hormonas a través del torrente sanguíneo. Estos químicos constriñen los capilares exteriores del sistema vascular, centrando el abastecimiento de sangre en el área del pecho y en los músculos largos del cuerpo, que están involucrados en la lucha-huida. Este mismo proceso se da en el cerebro. Los capilares exteriores se constriñen, centrando el abastecimiento de sangre en las áreas que tienen que ver con la supervivencia. La sensación de “entumecimiento” que aparece cuando el sujeto está en estado de “shock” o estrés significa que el cerebro se ha “desensibilizado” a sí mismo para prepararse para la supervivencia.
Con este desequilibrio viene la incapacidad de pensar claramente. Se desactiva el cerebro anterior, corteza pre-frontal (área creativa, que permite nuevos aprendizajes) y se activa el cerebro posterior (occipital) que toma el mando.
A través del Ojo accedemos a la Corteza Visual
2.- El otro hallazgo es el de la presencia de ciertos puntos en el campo visual, llamados “nudos”, que aparecen al hacer recorrer con la mirada de un ojo por vez y lentamente todo el campo visual mientras la persona piensa en el hecho. En estos nudos se concentran curiosamente las emociones más disfuncionales, que aparecen ligadas a emociones físicas, como mareos, náuseas y ansiedad. Una vez disueltos estos “nudos”, con una técnica apropiada, el problema comienza a ser procesado y a desaparecer, o se reduce a su mínima expresión.

