SEVE (Señal Efecto de la Vibración Emocional)

¿Sabías que sufrir una lesión deportiva, hacerte un corte en un dedo al cortar el pan, darte un golpe en el codo con la manilla de la puerta, quemarte mientras haces la comida, ir al coche y ver que una rueda está pinchada, una cerradura que se estropea, la lavadora que pierde agua…. No es por casualidad ni por mala suerte?

Me explico. Durante mi proceso de crecimiento personal, un día sentí curiosidad por saber si existe alguna explicación detrás de todo aquello que nos afecta en nuestro día a día, pues intuía que influía más en ello la causalidad que la casualidad o la mala suerte. Así que empecé un proceso de investigación, con curiosidad y haciendo uso de la razón ampliada, para tratar de captar la realidad suprasensible, la verdad oculta que no se ve a simple vista.

A medida que fueron pasando los días, no paraba de sorprenderme. Notaba que cada vez aprendía y descubría más cosas, que empezaba a captar esos aspectos de la realidad que están más allá del alcance de los sentidos del ser humano y que no pueden ser percibidos a través de la experiencia material, sino espiritual; y me parecía alucinante. 

Con el paso del tiempo, decidí denominar a este fenómeno SEVE (Señal Efecto de la Vibración Emocional), pues todo lo que iba comprobando me llevo a la conclusión de que son sucesos en forma de señales; señales efecto de nuestra vibración emocional, vibración que se genera en el ser humano cuando se siente enfado, tristeza, miedo, etc., y nos trae información para hacernos conscientes de que tenemos sentimientos que no estamos gestionando adecuadamente, dándonos con ello la oportunidad de poder aportar bienestar y crecimiento personal a nuestra vida; es decir, lo que nos ha pasado, nos está dando la oportunidad, aunque pueda parecer increíble, de gestionar adecuadamente nuestro pasado, de transformar nuestro presente y, por ende, tener un mejor futuro.

Son innumerables las veces que, por ejemplo, por el golpe que se ha dado un niño; golpe en apariencia fortuito, he sabido qué tipo de sentimiento no están gestionando adecuadamente sus padres. Hay varias maneras de averiguarlo; una de ellas es observar qué parte de su cuerpo ha resultado afectada, pues cada parte está asociada a un sentimiento. Lo mismo sucede con una lesión, un simple corte, un golpe en el coche, la pérdida o rotura de un objeto, etc. Es más, en muchas ocasiones, solamente con hacer consciente a la persona del mensaje oculto que trae el suceso, todo empieza a fluir y suceden cosas asombrosas. Muchas veces utilizo la expresión ¡es flipante!, porque me parece que es increíble.

Por ejemplo, que una persona con dolor en el cuello durante tres años, que tomaba medicación para el dolor y aún así le seguía doliendo, te diga, que le ha desaparecido el dolor tras una conversación en la cual llegó a ser consciente de la posible causa emocional que había causado dicha sintomatología, me parece increíble y da que pensar. O que otra persona que tenía esguinces repetitivos, de pronto no vuelva a tener una sola lesión en más de siete años, tras una pequeña conversación de toma de conciencia, lo mismo, da que pensar. Y tantos y tantos casos…

Ojo, no siempre es así, tan fácil y cómodo, pues a veces no basta con la toma de conciencia y es necesario un trabajo interior añadido, pero aún así el proceso siempre es muy enriquecedor para la persona.

Evidentemente, el que nos suceda algo hoy, no significa que vayamos a enfermar mañana; o que nuestra vida familiar, laboral, etc., se va a convertir en un desastre. Yo suelo decir: por el qué nos ha pasado, donde, cómo, por su alcance, intensidad o gravedad, sabremos la información que nos envía y la urgencia de ponernos manos a la obra para transformar/gestionar la emoción aflictiva que nos está afectando consciente o inconscientemente. Por tanto, TODO nos da la oportunidad de mejorar o mantener nuestra salud. Y para afirmar esto, además de lo que he comprobado en mi propia vida, tengo muy en cuenta los descubrimientos de la neurociencia.

Sé perfectamente que, en un principio, si esto que acabas de leer no está alineado con tu marco de referencia, te parecerá irreal o imposible, y es muy probable que lo descartes, que no lo creas; pero, como no pretendo ni convencer ni hacer creer nada a nadie, solamente te digo una cosa: por favor, no me creas, ¡compruébalo!. ¿Por qué? Porque si te limitas a creerlo es probable que lo olvides; sin embargo, si te molestas en comprobarlo, quizás adquieras un conocimiento que podrás utilizar en tu propio bienestar y en el de tus seres queridos.

Si deseas comprobarlo, te invito a que te pongas en contacto conmigo, sin ningún compromiso, y podrás empezar a comprobarlo en tan sólo unos minutos.

Se trata de tu salud y, sobre todo, de tu vida; por tanto, tú decides.