¿Es, o se comporta?

A estas alturas de la vida, en el siglo en el que estamos, aún es muy frecuente escuchar a una persona adulta, bien sea padre o madre, docente, etc., describir el comportamiento de un niño o una niña utilizando el verbo <<ser>>: es tímido/a, eres vago/a, etc.

Cuando tengo oportunidad, les suelo preguntar, ¿es, o se comporta?.

Cuando un niño o niña no se muestra en público afectuoso/a, espontaneo/a, etc., se tiene la tendencia de colgarle la etiqueta <<es tímido/a>>, y es muy probable que se lo acabe creyendo y asumiendo, con lo cual, seguirá comportándose de forma introvertida y reservada el resto de su vida.

Una cosa es el comportamiento, y otra cosa muy distinta lo que realmente sea la persona, su verdadero ser, pero las etiquetas terminan por convertirse en creencias y se acaba actuando, en buena medida, condicionado por ellas.

No es lo mismo decir <<hasta que no coge cierta confianza con las personas, no le gusta hablar>>, ya que, quizás, lo que necesita es sentir más seguridad y autoconfianza; o, simplemente, no habla porque no le gusta hablar con ciertas personas, o de ciertos temas, o porque no le apetece, lo cual hay que respetarlo, que decir <<es tímido/a>>.

No es lo mismo decirle <<a la hora de ponerte a estudiar, te muestras perezoso/a>>, que decirle <<eres vago/a para estudiar>>, porque, quizás, lo que necesita es que le atraiga, que despierte su interés lo que ha de estudiar, o necesita de cierta motivación para hacerlo.

Soy consciente de que, normalmente, se hace de manera involuntaria, e incluso automática, sin mala intención, porque es una manera de hablar adquirida, aprendida, pero también soy consciente del daño que se les está haciendo a niños y niñas que escuchan dichos comentarios, pues, en muchas ocasiones, acaban sacando su conclusión; conclusión que acaba convirtiéndose en creencia sobre su persona, <<soy…>>, y comportándose como tal. Dichas creencias, mientras no se detecten y transformen, condicionarán sus vidas.

Por tanto, en la medida de lo posible, considero que es conveniente utilizar el verbo <<ser>>, solamente cuando puede servir para potenciar y/o empoderar a los/as niños/as.

Una manera de hacerlo es la siguiente:

Ejemplo: Niño/a que no le dedica el tiempo suficiente a estudiar y ha suspendido un examen.

En vez de decirle, por ejemplo, <<has suspendido porque eres vago, no estudias lo suficiente…>>, decirle, <<si le dedicarías más tiempo a estudiar, podrías sacar muy buenas notas, tú tienes capacidad para ello, pero es necesario más dedicación y esfuerzo por tu parte>>.

Y si se desea utilizar el verbo <<ser>>, decirle <<eres inteligente, tienes capacidad, si le dedicarías más tiempo a estudiar, podrías sacar muy buenas notas>>.

A día de hoy, existen herramientas para cambiar las creencias limitantes de cualquier persona. Una es, por ejemplo, PSYCH-K® .

De este modo, es muy probable que el comportamiento de los/as niños/as no esté, en un futuro, determinado y limitado por las etiquetas limitantes que se les ha colgado de pequeños/as.

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