
Desde hace ya bastantes años, en mis conversaciones con otras personas, he podido observar que, la mayoría de las personas, tenemos ciertas creencias que, quizás, deberíamos revisarnos o cuestionarnos; por ejemplo, en lo referente al deporte y a la salud.
Pero, ¿qué es una creencia? Una creencia es un juicio hondamente arraigado; es una conclusión personal que se considera verdadera, que se tiene sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo. Todo lo pasamos por ese filtro, por nuestro marco de referencia, de manera automática e inconsciente, y para nosotros resulta ser una verdad incuestionable. Sin embargo, una creencia no es una verdad ni es una mentira, pero sí puede ser limitante o potenciadora.
Por ejemplo, cuando hablo de futbol con otras personas, normalmente, siempre acabamos hablando del Athletic, quizás, porque quienes hemos nacido en Bilbao y nos gusta el futbol, tenemos más tendencia a ser aficionados del Athletic Club de Bilbao. En dichas conversaciones, cuando se habla del Athletic, es frecuente escuchar lo siguiente:
<<El Athletic, ¿ganar la liga? ¡Imposible!, bastante hace con mantenerse en primera y no bajar.
A lo cual, yo pregunto, ¿por qué?.
Y me responden, porque el Athletic, por su filosofía, el mercado de fichajes lo tiene muy limitado, y aquí salen pocos chavales; los demás equipos tienen más donde elegir.
¿Qué no hay chavales? –Vuelvo a preguntar. Y añado, si se va a cualquier campo un fin de semana, se podrá observar que hay un montón de niños y niñas que juegan al futbol; y siempre se ve alguno y alguna que destaca, que tiene cualidades. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué es lo que se hace o no se hace con ellos? >>.
¿Qué significa esto? Que mi creencia es que sí hay niños y niñas que pueden llegar al Athletic y elevar su nivel competitivo; eso sí, con la preparación física, mental y emocional adecuada, porque yo tengo la creencia de que un deportista, aunque no tenga muy buenas cualidades, con una preparación adecuada, puede llegar a ser un gran deportista; y un deportista con talento innato, con la misma preparación, puede llegar a ser un campeón. Sin embargo, son muchísimas las personas que tienen la creencia de que el Athletic, por su filosofía, no puede hacer más de lo que hace, porque no hay donde elegir, etc. Por tanto, es más que probable que quien acabe jugando en el Athletic, tenga las mismas creencias, con lo que ello supone.
También, por nuestras creencias, tendemos a etiquetar como buen o mal deportista a quien tiene o no tiene ciertas cualidades que consideramos se han de tener. Y no vemos más allá.
Reitero, una creencia no es una verdad ni es una mentira, pero sí puede ser limitante o potenciadora, y si la creencia es limitante, va a limitar el rendimiento del deportista de manera inconsciente; es decir, va a sabotear sus deseos conscientes de rendimiento, sin darse él cuenta de ello.
En el atletismo, por ejemplo, he observado que se tiene la creencia de que los atletas etíopes, keniatas, etc., son los que tienen mejores cualidades físicas para ganar una maratón. Por tanto, si yo tengo esa creencia y decido competir en una maratón donde participan atletas de dichos países, es bastante probable que, una vez empezada la prueba, no me entregue al 100%, ni tenga plena confianza en lograr ganarles, si mis creencias me dicen que ese objetivo no es posible o que yo no soy capaz de lograrlo, por la razón que sea. Lo intentaré, eso sí, para no sentirme mal por no hacer nada, pero de manera inconsciente no haré lo suficiente. Los pensamientos, los sentimientos, la actitud, el esfuerzo, la confianza no serán los adecuados y, por tanto, determinarán el resultado; y el resultado no será el deseado. Y si al final acaba ganando la maratón, por ejemplo, un atleta keniata, dicha creencia se enraizará aún más en mí.
En lo relativo a la salud ocurre lo mismo. ¿Quién no cree que una corriente de aire provoca un refriado? ¿Quién, cuando tiene un resfriado o un catarro, no ha escuchado eso de <<habrás cogido frio?>>. ¿A quién, cuando era pequeño, no le han dicho, << ponte el jersey, que hace frio y me vas a coger catarro; y te voy a tener que llevar al médico, etc.?.
Por tanto, si ya de mayor, un día decido salir a la calle sin abrigarme, y noto que hace frio, aunque conscientemente crea que no tengo miedo a coger un resfriado, si mi creencia es que, si hace frio y no me abrigo, cojo un resfriado, un catarro, voy a tener que ir al médico, etc., porque es lo que siempre me decía mi madre cuando era pequeño, lo más probable es que, inconscientemente, sí tenga miedo a resfriarme, el miedo debilite mi sistema inmune y acabe resfriado. Será la profecía autocumplida. O si mi sistema inmune se ha debilitado, por ejemplo, por sentir tristeza de manera prolongada o intensa, salgo a la calle en pleno verano y cojo un resfriado, mi mente siempre me argumentará que, seguramente, es porque he cogido frio, aunque estemos a treinta grados.
Y si un día tengo cita en el médico, para el resultado de un TAC que me han realizado de urgencia, tras apreciarse en una radiografía que tengo una mancha en el pulmón, por muy positivo y relajado que me encuentre conscientemente, si tengo la creencia de que, si te ven una mancha en el pulmón, es muy probable que pueda ser cáncer y no neumonía, como le sucedió a…y lo que ello significa, lo más probable es que, inconscientemente, dicha creencia acabe generando una reacción de estrés en mi organismo y lo somatice, por ejemplo, con ciertas sintomatologías digestivas.
Al igual que lo que sucede con las creencias mencionadas anteriormente, sucede lo mismo con muchas más creencias. Usted que está leyendo este pequeño artículo, esta información, de manera automática e inconsciente la estará filtrando por su marco de referencia y sacará una conclusión, que será su verdad a medias, porque es su verdad, la que nace de su marco de referencia, de sus creencias, y para usted es incuestionable. Otra persona, quizás saque otra conclusión que nada tiene que ver con la suya y, también, le parecerá incuestionable, porque es su verdad a medias, también nace de su marco de referencia, de sus creencias, sus experiencias, etc.
No se trata se trata de quien tiene razón, de quien está en posesión de la verdad, sino de si merece la pena seguir manteniendo ciertas creencias, de cómo podemos beneficiarnos de las potenciadoras y cómo podemos dejar de limitarnos y perjudicarnos con nuestras creencias limitantes.
A día de hoy existen métodos, técnicas, herramientas… bastante eficaces, para comprobar, en cualquier área de la vida, en qué medida se tiene una creencia limitante o potenciadora, y si la creencia es limitante poder transformarla por otra creencia que nos beneficie, empodere, que nos ayude a vivir la vida que deseamos y/o lograr más fácilmente nuestros objetivos.
Como dijo Alvin Toffler: Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer ni escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender.
También lo dijo Antisthenes : El aprendizaje más útil para los usos de la vida, es desaprender lo que no es cierto.
Y Larry Niven: La mitad de la sabiduría es aprender a desaprender lo que se sabe.
Le invito, entre otras cosas, a que se informe sobre neurociencia, epigenética, sobre cómo como comprobar y transformar sus creencias, etc., y deseo que lo que usted acaba de leer, le sirva de ayuda y/o le haga, al menos, reflexionar, pero por favor, no se limite simplemente a creerlo, porque lo olvidará; compruébelo, porque así adquirirá un conocimiento que podrá utilizar en su propio bienestar y será más feliz.
¡¡Que tenga un feliz día!!

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