¿Sabes realmente por qué te lesionas o te das un golpe?

Querido lector, antes de que aceptes o descartes nada de lo que voy a contarte a continuación, quiero sugerirte lo siguiente: por favor no me creas; compruébalo.

Te sugiero que no me creas, porque si te limitas a creerme es probable que lo olvides; sin embargo, si te molestas en comprobarlo, te aseguro que adquirirás un conocimiento que podrás utilizar en tu propio bienestar. Lo podrás utilizar en tu crecimiento personal, e incluso, si persistes en ello, lo podrás utilizar en todas las áreas de tu vida.  

En los últimos años he podido comprobar que, aquello que nos pasa en la vida, todas las situaciones, todos los percances, accidentes, etc., que normalmente se suelen vestir de aparente casualidad y que el ser humano suele atribuir a la mala suerte, a los despistes, a las coincidencias, o a cualquier argumento que, en ese momento, le aporte la mente a cada persona, no son casualidad, sino «causalidad ´´.

Me explico; todo empezó con la intuición y con la plena convicción de que, detrás de todo lo que nos pasa, hay una causa y una información que pretende aportarnos; y quizás de un modo que trasciende toda comprensión desde la mente. Tras realizar, en los últimos años, una labor de investigación con afán inquebrantable, he podido comprobar cosas realmente indescriptibles, y  puedo decir que he aprendido, en buena medida, el lenguaje del universo. Por ello me siento muy dichoso y estoy muy agradecido a la vida.

Hoy quiero crear en ti una cierta consciencia de cómo podrías beneficiarte de ese lenguaje en tu práctica deportiva, sobre todo, a la hora de evitar lesiones y, me atrevo a decir, que si ya padeces la lesión, cómo podrías tener una más rápida recuperación de la misma.

¿Qué deportista, en un momento dado, no ha sufrido, por ejemplo, una rotura de fibras en  el cuádriceps femoral, bien sea mientras corre o tras sufrir la dura entrada de un rival en un partido de fútbol?.  ¿Qué deportista no ha sufrido la típica pedrada en el gemelo?. La explicación lógica podría ser que ha sido por causa de una sobrecarga muscular debido al estrés psicológico al que están sometidos, o por la realización de entrenamientos exigentes, etc., o que si el contrario no hubiese realizado una entrada de esa manera, eso no hubiera pasado. Y eso tiene, por supuesto, muchísima lógica. Sin embargo, yo voy a llevarte más allá.

Antes me gustaría que te preguntaras lo siguiente; ¿Qué pasaría si, dependiendo de la zona y/o parte del cuerpo afectada, esa lesión, o quizás un simple golpe, nos aportara un tipo de información u otra, y ésta fuera mucho más importante que la simple explicación lógica?.

Pues sí, si te has lesionado en el gemelo, te puedo asegurar, por la zona afectada, que esa lesión te está indicando que en tu vida estás sintiendo miedo y no lo estás gestionando adecuadamente. Puede ser, por ejemplo, miedo a quedarte sin trabajo, miedo a suspender un examen, miedo a enfermar o que enferme un ser querido, miedo a que tu pareja te abandone, miedo a no rendir lo suficiente deportivamente, etc. Y si la lesión o golpe se ha producido en el cuádriceps, te puedo asegurar que te está indicando que estás sintiendo dolor, pero no por el golpe o la lesión, sino dolor emocional. Dolor, por ejemplo, por haber perdido a un ser querido; dolor  por una reciente separación, dolor por no haber obtenido un reconocimiento, etc. Y, muchas de las veces, no se es consciente de ello, bien porque opera a nivel subconsciente, o porque tenemos por costumbre convertirnos en estatuas de bronce con pies de barro y aparentar que todo va bien en nuestra vida.        

Para concretar más de donde viene ese sentimiento no gestionado adecuadamente, bien sea de miedo, dolor, tristeza, etc.,  habría que ver si la pierna afectada es la izquierda o la derecha, si la persona o deportista es diestra o zurda, o si es de lateralidad cruzada. Y, por supuesto, ver la parte del cuerpo afectada (tobillo, gemelo, tibia, cuádriceps, muñeca, hombro, etc.).

Para que puedas comprobarlo, te explico lo siguiente: Si la parte afectada es la derecha, el miedo o el dolor que no estás gestionando adecuadamente, tendría como protagonista a una persona del sexo masculino. Si es la izquierda, tendría como protagonista a una persona del sexo femenino. Si la persona es zurda, la parte izquierda de su cuerpo es la masculina y la parte derecha de su cuerpo es la femenina. Y si la persona es de lateralidad cruzada, por ejemplo, de brazos es diestra y de piernas zurda, el lado masculino estaría en el brazo derecho y en la pierna izquierda y el lado femenino en el brazo izquierdo y la pierna derecha

Ejemplo: Persona diestra, siente una pedrada en el gemelo de la pierna izquierda. Estaría sintiendo miedo por una persona del sexo femenino (mujer o novia, madre, hermana, hija, etc.). Miedo a perderla, bien por una separación, fallecimiento, etc. Miedo a que suspenda un examen, miedo a que le recrimine algo, etc. Y si la persona que sufre la lesión es mujer, el miedo podría tener que ver con ella misma también; miedo a enfermar, a perder el puesto de trabajo, a suspender un examen, etc.

Ahora ten en cuenta lo siguiente. Las emociones son una respuesta neuro-psico-fisiológica y subjetiva ante una situación interna o externa, que provoca un cambio en nuestro estado y nos prepara para la acción, y esa situación o estímulo, interno o externo, puede ser actual, pasado o futuro, real o imaginario, pues el cerebro no distingue entre lo que es real o lo que es imaginado.

Y ahora te preguntarás, ¿pero cómo tiene que ver el hecho de que yo esté triste, tenga miedo, esté enfadado, etc., para que en un momento dado, un rival me haga una entrada, me lesione, y sea por algo más que por la entrada?. 

Nikola Tesla dijo: Para entender el universo, hay que pensar en términos de energía, frecuencia y vibración.

Los pensamientos son energía. Los sentimientos son energía. Las palabras son energía. Y esa energía crea nuestra realidad. Atraemos a personas, situaciones y circunstancias que vibran en nuestra misma frecuencia.

¿Cuántas veces te has levantado por la mañana de mal humor, por cualquier razón, y has vivido o visto, al menos durante unas cuantas horas, diversas situaciones muy distintas, pero que te hacían sentir enfado?. Es la vibración emocional, la energía.

Por el qué es lo que nos pasa, donde, cómo, y la intensidad o gravedad de lo que nos pasa, podemos obtener la información más valiosa que jamás nos podamos imaginar  para transformar y mejorar nuestra vida.  

Al identificar a tiempo y transformar lo que un momento dado te está perturbando, ¿no crees que podría cambiar por completo, no solamente tu práctica deportiva, sino también toda tu vida? Para ello solamente hay que identificarlo y, después, del modo que cada persona considere oportuno, gestionarlo adecuadamente. A día de hoy, afortunadamente, existen medios y métodos para ello. 

Ahora te hago las siguientes preguntas: ¿Cuántas veces has dedicado unos minutos a parar y mirar en tu interior con ecuanimidad, verdadero interés, sinceridad y demostrándote verdadero amor a ti?. ¿Cuántas veces has podido comprobar que, eso que has observado, o que has descubierto en tu interior, es muy similar a lo que estás viviendo en tu exterior?; es decir, ¿en tu vida?.

Aunque no lo parezca, la vida y nuestro cuerpo nos hablan continuamente y merece la pena desacelerar en nuestro día a día y pararse a escuchar y observar.

Y, por ultimo decir, que en el momento en que creamos consciencia del mensaje que nos da la vida, inmediatamente el universo empieza a reestructurarse. Por ejemplo, esa lesión que era tan recurrente, de pronto desaparece para siempre. Esa lesión que tenía un periodo de recuperación de seis meses, por «causalidad´´, ve recortado considerablemente el periodo de recuperación, etc. A eso, entre otras muchas cosas, me refiero cuando digo que el universo empieza a reestructurarse.

Un abrazo.

Pedro Rodríguez García

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