ALOPECIA

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Aunque existen varios tipos de alopecia, hoy quiero hablar y transmitir mis experiencias con la alopecia común o calvicie común, que es la forma más habitual de alopecia (el 95% de los casos).

Alopecia es sinónimo de calvicie, y se conoce como alopecia a la ausencia o caída del pelo.

Seguramente que, alguna vez, principalmente en la peluquería, o quizás en la calle, has escuchado expresiones y/o comentarios como:

-¡Este niño tiene un montón de pelo!…, ¡pues que aproveche, porque su padre es calvo y ya sabe lo que le espera!.

-¡Yo soy de poco pelo; salgo a la familia de mi padre, casi todos están igual, es genético!.

-¡A mi se me ha caído por el casco de la obra!.

-¡A mi se me ha caído por los años; ya sabes que, con los años, te pasa de todo!.

-Etc.

Este sería un tema del cual se podría hablar largo y tendido y, seguramente, que habría opiniones de todo tipo, por tanto, me limitaré solamente a transmitir, sin ánimo de intentar convencer ni hacer creer nada a nadie, lo que yo, tras 33 años trabajando de peluquero y 2 años como terapeuta, tratando principalmente todo lo relativo al estado emocional, he podido comprobar.

Esta información, sé que puede ayudar a muchas personas, pero, una vez más, debo de decirte y pedirte que, por favor, no me creas, que lo compruebes, porque si te limitas a creerme es probable que lo olvides, sin embargo, si te molestas en comprobarlo, es muy probable que adquieras un conocimiento, y ese conocimiento lo podrás utilizar para tu propio bienestar si así lo deseas.

En los últimos años, he podido comprobar que, todas las personas con las que he hablado sobre la alopecia o la falta de pelo que tienen, muchas de las cuales sintiéndose bastante acomplejadas por ello, tras formular la siguiente pregunta: ¿Cuándo empezaste a notar la falta de pelo en la cabeza? No me refiero a cuando empezaste a notar o ver en la bañera, en el plato de la ducha, etc., que se te había caído algo de pelo, sino cuando, al mirarte en el espejo, has visto y apreciado que tenías menos cantidad de pelo.

Todas las personas que recordaban la fecha aproximada en la cual han empezado a notar o apreciar dicha falta de pelo, todas, tras realizar la segunda pregunta: ¿Poco antes de esa fecha, qué cambió, o qué pasó en tu vida?.

Reitero una vez más, todas, hasta ahora, me han reconocido que, en esa fecha, empezaron a vivir un conflicto traumático en sus vidas, con el miedo y/o la inseguridad como protagonistas principales. Por tanto, como yo suelo decir, «a mi me daría qué pensar´´. Y más aún, cuando está demostrado que, entre el 60% y el 90% de las visitas a los médicos generales son debidas a emociones tóxicas, como el miedo, la ira, la preocupación…, independientemente de la sintomatología que presenten. La epigenética también ha demostrado que los estados emocionales pueden afectar al material genético. Y yo mismo he podido comprobar que, las emociones y/o experiencias traumáticas que ha tenido una madre, si no las ha gestionado adecuadamente, aunque haya pasado mucho tiempo, si sigue sin gestionarlas adecuadamente, puede transmitírselas a su futuro bebé una vez que ésta se queda embarazada. Quizás, esta última, sea la razón por la cual, como he podido observar, las personas jóvenes cada vez empiezan a padecer de alopecia a una edad más temprana.

Estoy seguro de que, es probable, que te hagas la siguiente pregunta, a la cual te respondo:

-Probable pregunta: ¡Pero si a mi me habían dicho que es genético!.

-Respuesta: Está demostrado que la genética predispone pero no determina, y menos del 1% de las enfermedades (el cáncer un 10%) están conectadas con la genética, el resto de las enfermedades tiene que ver con la manera en que vivimos la vida y nuestra relación con el entorno. 

Y añado, si sería genético, ¿por qué hay personas con alopecia cuyos padres tienen mucho pelo y padres con alopecia cuyos hijos tienen mucho pelo?.

Te recomiendo ver la entrevista a Bruce H. Lipton: Las células entienden nuestros pensamientos  https://youtu.be/nnUoaL20gBU

En el día de ayer, como nada es por causalidad, una persona me ha confesado que, tras separarse de su mujer, con una hija de dos años, había empezado a notar que se estaba quedando sin pelo. Ahora, que está más tranquilo, por decirlo de alguna manera, a notado que está recuperando el pelo. Lo cual da pie a pensar que, si se trata y soluciona la causa emocional que provoca la alopecia, hay muchas posibilidades de que, al menos, se frene la caída de pelo.

Considero que es un tema que creará opiniones de todo tipo, pero, simplemente, me he limitado a transmitir, de manera muy resumida, mis experiencias, porque, como decía Albert Einstein: Aquellos que tienen el privilegio de saber, tienen la obligación de actuar.

Es tu salud, es tu vida, ahora depende de ti.

Espero que te sirva de ayuda.

Un fuerte abrazo y ¡¡feliz vida!!.

Pedro Rodríguez García.

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